... Porque, lo que yo digo, ¿qué fuerza mueve las esferas y nos hace oscilar en el tiempo si no es la amenaza o la esperanza de lo que no ha ocurrido todavía? Se aguza el ingenio para esquivar las garras de la fatalidad o se buscan puntos al abrigo de la intemperie para mantener viva la hoguera de la esperanza, que se alimenta con poco, si vas a mirar, a veces bastan unas hojitas de eucaliptus. Ésos son los dos únicos puntos de referencia. Mientras vamos hacia algo o huyendo de algo, por quimérica que parezca la meta, estamos vivos. Lo otro es vegetar.
Yo desde muy niño me acostumbré a vivir en la quimera y a convertir en otra cosa lo que pasaba. Me creía mucho más lo que no había pasado aún o no iba tal vez a pasar nunca que lo que ya se daba por seguro porque se había tocado. Me enseñaron mucho las mariposas, ¿eran mías por tocar sus alas y verlas agitarse unos instantes entre mis dedos, que quedaban manchados de polvillo de oro, o luego cuando echaban otra vez a volar? Naturalmente, luego eran más mías. Y las atrapaba sólo para comprobarlo, por que el alivio de soltarlas me hermanaba con todos los itinerarios y giros de su vuelo, con las ramas de brezo que elegían para posarse y hasta con el cielo, el aire y el olor de la brisa; a respirar mejor me enseñaron, a dar rodeos para no toparme con los peligros de la realidad y a echar leña a la lumbre de mi fantasía. Nunca averigüé dónde se meten a dormir, simbolizaban "lo otro", lo intangible, lo no mordido aún por certezas y leyes.
Frase del día: Suéltate del infierno, y tu caída quedara imterceptada por el tejado del cielo. Djuna Barnes "El bosque de la noche"
Canción del día: "Misread" Kings of convenience
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment